miércoles, 10 de diciembre de 2008

Mi aventura de ser docente

En el 2001, laboraba como enfermera brigadista en el municipio de Candelaria Campeche, la ruta que me correspondía atender eran aquellas cerca de la frontera de Guatemala; rumbo a la comunidad sede, a orillas de la carretera se encontraba un plantel educativo que llamaba mi atención, debido que en todo el trayecto del viaje era contemplar campos, lagunas, vegetación exuberante ver animales de granja en la carretera y de pronto a lo lejos se contemplaba un edificio que no encaja en ese panorama: un CECyTEC (plantel Miguel Hidalgo). Meses después, en el periódico oficial de Campeche, salió una convocatoria para concursar por 21 horas como docente para impartir en la carrera técnica de Enfermería General; cabe mencionar que nunca pensé en ser docente; sin embargo, con apenas un año de haber culminado el servicio social estar trabajando en algo que me gustaba, y con la chispa de la juventud que hasta ahora considero tener; en mi interior había algo que me indicaba que experimentara, nada iba a perder.

Antes de continuar, quiero mencionarles que para llegar al ejido de Miguel Hidalgo, son aproximadamente 6 hrs de viaje dependiendo de las condiciones de la carretera; el autobús solo llega al municipio y para trasladarse al ejido es por medio de camionetas, la última sale a las 3 de la tarde (fuera de ese horario, solo te queda pedir un aventón). Recuerdo que el primer día que llegue a la escuela, me recibió el encargado de orden quien me indicó donde se encontraba la dirección, y fue el coordinador administrativo quien me dio mi horario y los programas, me dio la bienvenida y una frase que no olvidaré “en sus manos dejamos a los alumnos”; saben lo que significo eso, estaban dejando en mis manos la vida futura de unos adolescentes.

Por otra parte, algo que considero que me ayudo a identificarme con los alumnos como profesor, fue la edad cuando ingrese como docente tenía 23 años y el rango de edad de los alumnos oscilaba de 15-20 años; algunos de ellos que me conocieron como enfermera o me habían visto en la comunidad impartiendo pláticas, realizando citologías vaginales o aplicando vacunas, me preguntaban si me gustaba dar clases, porque había renunciado como enfermera, yo respondía que ser enfermera tiene muchos campos y que el educativo era uno de ellos, y que yo misma me admiraba de haberme identificado como docente, y que no dejaba de ser enfermera, para mi ellos eran la comunidad a la cual le realizaba las pláticas, estaba pendiente ahora no propiamente de su esquema de vacunación pero si del conocimiento que iban adquiriendo y que fuera de calidad. Lo anterior se los mencionaba con frecuencia debido a que la meta para la mayoría de ellos era cumplir el sueño americano, terminar la prepa o si no podían con la escuela, pues la solución era irse al “al extranjero”; esa era una de las cosas que me llamaba la atención para el adolescente de la ciudad no es marcado este sueño; e incluso hay alumnos que alguna vez se atrevieron a decirme que tenía mas futuro como enfermera (porque sabían que lo que ganaba como docente apenas me alcanzaba para pagar la renta y comer, para sobrevivir).

Una reflexión que me gusta decirles a mis alumnos que alguna vez escuche es que, la escuela es nuestro segundo hogar, les decía ustedes se levantan aproximadamente a las 4 de la mañana para alistarse y estar a las 7 en la escuela y regresan a su hogar a las 16:30 hrs; pues de igual manera pasa con los maestros, a esa hora nos levantamos para salir de nuestra casa a mas tardar a las 5:30 y tomar la combi para llegar al plantel, retornamos a nuestro hogar a la misma hora que ustedes; lo cual significa que aproximadamente 8 horas convivimos, y como en toda familia tenemos problemas, alegrías y tristezas; así que tratemos de convivir lo mejor que se pueda, el día de mañana cosecharemos lo bueno que plantemos ahora.

Sin embargo, lo que me impulso a continuar en la docencia fueron los comentarios de los alumnos uno de los que no olvidaré fue el siguiente: maestra que bueno que ya aguantó aquí en el ejido, sabe usted es la segunda maestra que aguanta mucho tiempo, muchos han pasado por aquí pero sabe extrañan pronto la ciudad o no aguantan las carencias que aquí hay y se van por algo mejor. De alguna manera me sentía identificada con ellos, y las vivencias que tuve con mis alumnos, me alentaron a que ellos merecen algo mejor solo necesitan el estímulo, así como nosotros como docentes lo necesitamos para cargarnos las pilas; y si me encontraba por decisión propia o por el destino en el ámbito docente como dice mi mamá “hay que agarrar al toro por lo cuernos y enfrentarlo”; ser profesor no es tarea fácil requiere mucho ingenio para preparar las clases, recuerdo que en un curso dijeron, maestro si para que el alumno aprenda tienes que entrar de cabeza hazlo, no tengas miedo.

Por otra parte, en este camino del quehacer docente, es importante elaborar nuestra identidad docente como menciona Esteve, crear, ese sello que te hace diferente a los demás, difícil tarea pero que es necesario. Como docente después del recuento del tiempo, me siento satisfecha, y sigo teniendo satisfacción cuando tienen un logro, (en esos momentos pienso vale la pena lo que hago, ese es mi alumno, si da resultado lo que estoy haciendo); alguna de las satisfacciones ha sido que ingresen a nivel superior (muchos de ellos a la universidad) los que no pudieron seguir estudiando, que actualmente se encuentran laborando en el hospital, que destaquen en concursos, hasta el simple hecho de terminar sus estudios de bachillerato. Ser profesor no es tarea fácil requiere mucho ingenio para preparar las clases, que cada clase sea algo nuevo; esa es la parte tediosa buscar la manera de introducir al alumno en el contexto que sea actual de interés. Para lograrlo hay que conservar el dinamismo, en ocasiones leo las revistas que ellos acostumbran con el fin de estar en sintonía y comenzar la clase diciéndoles (en el caso de que el tema sea el duelo) que sentirían si Nigga se muere.

En otras ocasiones ocurre que en el plantel existen alumnos que requieren ayuda especial porque tienen un problema y eso no les permite sacar el potencial, la haces de psicólogo y con el fin de saber que decirles tienes que leer sobre psicología. Personalmente la docencia en este nivel me ha permitido tener satisfacciones profesionales, desde mi ingreso en este nivel he acudido a los cursos que se me ha comisionado, otras veces cuando se otorga el permiso he ido por mi cuenta, he buscado los medios para seguirme preparando en beneficio no solo para mí, si no el de mis alumnos, que lo que estudie lo aplique; aunque el deseo de seguir actualizándome siempre está y espero seguir teniéndolo por mucho tiempo, en muchas ocasiones no es posible acudir a los cursos ya que es por comisión y no he sido la afortunada (hay muchas cosas que decir pero si sigo escribiendo acaparo todo el foro, así que paso a mencionar las insatisfacciones).

Por último las insatisfacciones, -aun cuando parezca que todo esta bien siempre hay una espina que tenemos y no la podemos sacar-; considero que parte de las insatisfacciones que tengo se deben principalmente al sistema, a la política del mismo.

Cuando estuve en el plantel Miguel Hidalgo, no fue fácil había maestros que se reunían con alumnos para consumir bebidas alcohólicas y te sientes con impotencia por no poder hacer nada ante esta situación (siempre tuve presente no veas que hacen los demás si no que haces tú para que las cosas mejoren); y por último el que no te reconozcan el trabajo, cuando vienen los concursos para docentes para que te den las constancias correspondientes de lo que has hecho, en ese momento les da amnesia a los coordinadores; siento que los encargados del área académica les hace falta cursos de manejo de personal, en ocasiones se olvidan del lado humano del personal que tienen a su cargo y que es importante reconocer la labor que cada uno de ellos realiza.

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